domingo, 4 de diciembre de 2011

Sobre la arquitectura del movimiento moderno de 1920 a 1960 y su repercución en América Latina.


Sobre la arquitectura del movimiento moderno de 1920 a 1960 y su repercución en América Latina.
Esteban Ossenbach Campos
Arq. Carlos Mata

El espíritu de reforma en el cambio de siglo se enmarca como uno de contenido puramente social, del cual surgen distintas teorías acerca de la posición del humano con respecto a su entorno y vise versa.
En America latina  se viene siguiendo una tradición de arquitecturas neocoloniales, provenientes ya de Europa, desde épocas de la colonización, pero es hasta esta etapa de la época moderna, específicamente en la etapa post industrial, donde empiezan las diferentes colonias a crear sus propias perspectivas y teorías de pensamiento, iniciando así un lento camino de independencia intelectual.
En arquitectura, como respuesta a la revolución industrial, y posteriormente a la segunda guerra mundial, podemos denotar varios puntos que determinaron un giro radical en la concepción funcional y espacial de los proyectos no solo arquitectónicos sino también urbanísticos.
Desde época de descartes encontramos una dicotomía entre el paradigma matemático de la geometría y el paradigma experimental de la física, que luego se deriva en racionalismo filosófico, que acentúa el papel de la razón en la adquisición del conocimiento osea que las verdades son innatas, no derivadas de la experiencia, y el empirismo, que resalta el papel de la experiencia, sobre todo la de los sentidos, como productor de conocimiento. Esta dicotomía evoluciona en la época post industrial, en arquitectura (desde la filosofía), como una contraposición entre la maquina y el humano, entre lo funcional y lo estético, donde empieza a haber un roce entre lo internacional y lo local. Es aquí donde interesa como punto de partida para esta reflección.
Luego de la primera guerra mundial, se da la llegada de varios maestros europeos de la arquitectura a America latina, trayendo consigo los postulados de la vanguardia europea. Compuesta básicamente por dos vertientes del funcionalismo, el planteamiento racionalista y el planteamiento organicista. Y podemos encontrar una tercer vertiente de pensamiento, totalmente local, con un sentido mas empírico, cuya búsqueda esencial es la de adaptación al locus y el confort sensorial, mas que la modulación y programación cuadrada que el industrializado sistema funcional europeo propone.
Este choque entre lo local y lo universal propicia la necesidad de diferenciar lo que es de acá y lo que es de aya, en otras palabras, el tema de la identidad cultural se vuelve el nuevo paradigma.
Los postulados del movimiento moderno desde 1906 con el ensayo de Ornamento y delito de Adolf Loos afirman la posición de su arquitectura que suponía desornamentación y ruptura con el historicismo, la tipología arquitectónica debía  de ser funcional. El problema de este funcionalismo extremista es que se estaba dejando de lado por completo su contexto, osea pretendía ser un estilo que por sus cualidades industriales, pudiera ser repetida innumerables veces, pero no contemplaba dentro de sus planes que distintas culturas pudieran apropiarse de este estilo para hacerlo suyo. El no al ornamento nada mas refleja como este estilo esta concebido como una máquina sin sentimientos, totalmente fría.
Pero este movimiento moderno fue evolucionando y es con la llegada de le Corbusier a Brasil donde se da la primera ruptura de esta expresión racional extremista y donde empieza a haber un desmembramiento por parte de los arquitectos locales de los códigos. Es aquí donde el concepto de antropofagia puede ser entendido desde el punto de vista técnico y poético. Y esta antropofagia arquitectónica no hubiera sido posible si no fuera por el contexto y la cultura tan fuerte a la que fue expuesto este racionalismo con falta de expresión. El resultado fue una funcionalismo mas orgánico, con mas que decir, o que dice lo mismo pero con mucha mas gracia y un toque mas humano en su concepción. Dejando de lado las modulaciones industriales y creando las suyas propias con cada proyecto, denotando que cada proyecto debía ser único, no solo por su función, sino por su ubicación contextual y su rol social.
Nos encontramos en una época donde por ciertas peculiaridades sociales, políticas y económicas se da una interrelación entre las artes y las distintas disciplinas, generando un producto que va mas aya de la arquitectura solamente. Las dictaduras militares ven su auge en America latina en este período. El problema que se encuentra en este tipo de régimen autoritario es que por sus distintos intereses se crean dobles códigos en arquitectura, y esta se ve utilizada frecuentemente como símbolo o monumento al poder, dejando de lado el contexto, que sigue siendo la mayor preocupación.
En la región tropical caribeña, que podemos identificar con la peculiaridad de estar entre norte y sur America, y con influencia creciente de la parte europea, nos interesa entender el rol que cumple esta región en el entendimiento de las distintas vertientes del movimiento moderno, ya que por un lado tenemos el racionalismo en su mas pura expresión proveniente de Europa, en el sur tenemos un funcionalismo con un planteamiento organicista y al norte identificamos un estilo Art Déco, experimentando su auge con el new deal. También antes de entrar en tema hay que tener en cuenta que el nivel del discurso teórico de las islas para la primera post guerra no era muy elevado, es mas era casi nulo, donde la arquitectura estaba consumida por el estilo neocolonial que por su tradición buscaba el logro del control climático, que con la llegada de la maquina de habitar de le Corbusier en 1940 se ve amenazado y se reafirma una necesidad de preservar la herencia histórica y se inicia una búsqueda hacia una arquitectura contemporánea como expresión de la realidad regional.
El proceso de renovación urbana que se da entre 1930 y 1950 con lleva el crecimiento de las ciudades capitales, y estas experimentan cierta planificación urbana, pero también se da el crecimiento espontáneo de núcleos en la suburbe, como núcleos portuarios, que deja un crecimiento desproporcionado y contradicciones a la hora de hablar de lenguajes, uno formal y otro informal, uno desarrollado por iniciativa privada y otro por el empirismo de las arquitecturas espontáneas. Se acepta la transcripción norteamericana del lenguaje europeo en los edificios estándar y oficiales del período del New Deal, así como la influencia de las escenografías hollywoodenses, representativas del ambiente de vida contemporáneo.
En este momento hay una búsqueda de la asimilación conceptual de los códigos del movimiento moderno, no en términos de elementos formales sino de metodología de diseño, adecuación a las condiciones climáticas del trópico y técnicas constructivas apropiadas a las posibilidades económicas.
Encontramos en este momento tres paradigmas antillanos que podemos identificar en tres arquitectos.
Guillermo González siguiendo un camino divergente pero identificado con el movimiento moderno, respeta la escala de la arquitectura tradicional (no como la arquitectura ecléctica), y al utilizando el basamento o planta libre como vínculo entre calle y volumen superior y al modular la luz en las circulaciones sociales, reafirma la imagen de la modernidad progresista que implica una posición estética e ideológica frente al lenguaje monumentalista predominante en la recién iniciada era Trujillo ( de contraposiciones, de doble moral y simulación características de los sistemas políticos autoritarios). Asume la arquitectura como sistema neutral mediador entre la función y el paisaje. El hotel Jaragua de carácter pionero , constituye el primer ejemplo caribeño de aplicación coherente de los códigos del Movimiento Moderno, dentro de la temática turística que implica el abandono del folclorismo Neocolonial difundido en las islas o el exotismo Art-Déco en Puerto Rico.
Eugenio Batista, (mas influenciado por el estilo de los hermanos Greene ejemplo del arts and crafts americano que de le Corbusier) mas orientado hacia una búsqueda de los atributos culturales locales, trabaja en la consolidación del lenguaje Neocolonial. Crea el anfiteatro de del puerto la Habana, ejemplo de fusión entre la composición clásica del teatro griego y el naturalismo de la piedra calcárea habanera. Participa en el rescate de los valores en la arquitectura colonial cubana y su integración a la vivienda de la burguesía, impulsado por las revistas Social y Grafos.
Lo que diferencia a Eugenio batista es la capacidad de alejarse del sistema compositivo del repertorio decorativo de la colonia, y asumir los atributos conceptuales que les dieron origen. Establece el principio de las 3 P, Patio, Persiana y Portal, como  caracterizador de la vivienda cubana, adecuada a un modo de vida y a concretas condiciones ecológicas. No presupone la utilización de formas asumidas obligatoriamente de la herencia histórica.  En su madurez demuestra la decantación de los múltiples aportes que expresan la riqueza de los códigos del movimiento moderno, la organización de la planta refleja la diferenciación funcional de los espacios y una composición asimétrica identificada con las articulaciones del neoempirismo nórdico. El tema del patio es asumido en términos fragmentarios, para lograr la introversión de los núcleos ambientales; las terrazas y galerías retoman la modulación y ligereza de las arcadas coloniales, pero el tamiz virtual de las tramas de madera rescata la modulación de los tatamis japoneses. El resultado es una casa cubana que integra las contribuciones positivas de las experiencias estéticas universales.
También podemos encontrar el lenguaje abstracto , de las formas puras como una demostración de modernidad contando con los valorizados avances tecnológicos, como expresión del American way of life, dando paso a un movimiento expresionista (organicista).
En el tema de la vivienda individual muestra la asimilación de tres paradigmas externos reelaborados creativamente: el vocabulario de F.L. Wright (Funcionalismo Organicista). La Lectura planimétrica y el tratamiento del exterior por Gropius y Breuer (Funcionalismo racionalista). Y La descomposición libre del vocabulario ortodoxo de la escuela de Batista que se ubica mas en la búsqueda neorrealista que en el purismo funcionalista.
Existen elementos desde el monumentalismo hasta la soltura compositiva. El primero imponiéndose de manera agresiva sobre el paisaje montañoso (sin diálogo), el segundo un intento de articular los componentes volumétricos para atenuar la escala gigante, en ambos la estructura horizontal de la composición predomina sobre la verticalidad de los atributos simbólicos del acceso.
A partir de 1944 llega el estilo internacional, difundido desde US en la segunda post guerra. Quedan definitivamente atrás las acentuaciones monumentales y los sistemas compositivos axiales: cada función se manifiesta con una volumetría identificadora que se articula a escala urbana sobre los desniveles del terreno. Pero este intento de alcanzar una imagen urbana más adecuada a las necesidades sociales es de mínimo impacto debido a los sistemas imperantes.
La búsqueda de un sincretismo ambiental caribeño en la segunda mitad del sigloXX se encuentra con los complejos vínculos entre sociedad, cultura y arquitectura, en tiempos difíciles donde hay un deterioro de las estructuras económicas, dictaduras militares y surge un mundo socialista, donde hay una tensión entre movimientos internacionales por un lado y por el otro movimientos regionales. Es en esta época donde se alcanza el punto mas alto de las expresiones literarias, pictóricas, musicales y arquitectónicas en términos de un lenguaje representativo de la síntesis entre lo universal y lo local, donde hay un trabajo interdisciplinario y un dinamismo de las manifestaciones artísticas se corresponde con los debates e intercambios generados por las universidades, donde hay un espíritu de lucha estudiantil contra el régimen, de divulgación ideológica (revistas) que abre el debate teórico en la región. Existe cierto sentido de identificación con Suramérica, donde ya empezó el debate teórico en los planos político, urbanístico y arquitectónico.
En el plano de la ciudad se rescata el orden geométrico de la cuadrícula mientras que en la composición libre el contexto natural se rescata, el carácter mítico de la naturaleza tropical que se percibe como reflujo protector, evasión hedonista o nostalgia y retorno a los orígenes.
Se transcriben en clave moderna los componentes vernáculos rescatables y definidos por la relación forma-función y se da una valorización de los materiales naturales por medio de una construcción artesanal, en búsqueda de una expresión regional dentro de la vanguardia internacional y un alto a la ambigüedad estilística o empleo de dobles códigos. Existe una diversidad amplia de vocabulario, donde el común denominado es el aprovechamiento de la calidad cromática y textura del material.
Lenguaje e ideología en los sistemas simbólicos caribeños:
Los edificios públicos y complejos de carácter social no buscan una expresión arquitectónica regional.
La empresa privada no se siente atraída por las inventivas plásticas del movimiento moderno.
Las oficinas, bancos, etc.… reproducen los modelos externos de donde provienen.
American way of life se proyecta como modelo universal.
Entonces esta cultura se presenta como compleja y heterogénea formada por múltiples influencias que se crea en un cruce de caminos, no posee el vigor lineal de la tradición europea, por lo tanto estabilidad, rigidez y coherencia son términos poco usuales en la región. Se crea un híbrido lenguaje entre clásico y moderno, donde el punto de partida clásico se disgrega en la acentuación moderna, lograda por la articulación de los volúmenes, el tratamiento de los materiales y los atributos tropicales.
 ¨ Se define regionalismo como la respuesta a exigencias humanas en diferentes condiciones en diferentes regiones del mundo,  donde se resalta la necesidad de rescatar la tradición  para realizar arquitectura particular en un contexto particular, evitando toda referencia mimética y toda transposición acrítica de modelos externos. ¨
En Costa Rica por sus particularidades  contextuales e históricas no hemos experimentado todavía lo que es una inversión a gran escala para renovación urbana, tampoco ha habido una real integración de las artes, menos, una posición teórica clara, aunque desde hace relativamente poco tiempo ha empezado a abrirse el debate realmente, por lo que creo urgente el planteamiento de una línea de pensamiento que no solo se vea reflejada en la arquitectura, sino en la política también, ya que solo así va a poder haber una concordancia entre lo que es estado, gobierno, y sociedad, siendo este el único camino que hasta donde puedo ver es factible y que si ya tenemos ejemplos de lo que ha sucedido en otras partes debemos tratar de leer entre las líneas y ver que es lo que ha impedido el éxito de varias ciudades de nuestra región y no cometer los mismos errores, el éxito esta en la unidad de pensamiento y no el la segregación del mismo.
Como característica esencial de las ciudades latinoamericanas encuentro la de los asentamientos espontáneos, que no respetan ningún tipo de código, mas que el hacinamiento, pero acaso será en este tipo de asentamiento donde encontremos algún tipo de pauta que nos revele realmente nuestra identidad, es acaso que respondemos a una ciudad formal o en realidad a una ciudad informal, donde los códigos urbanos de los países del llamado primer mundo son los perseguidos y no nos damos cuenta que la clave no es copiar, sino utilizar de espejo a otras culturas, que la globalización no debería de ser la yuxtaposición de las culturas de todo el mundo, sino debería de ser la herramienta para que distintas culturas solidifiquen sus propias creencias y así puedan compartir sin necesariamente perder su esencia o mezclarse con la otra.
Creo que ya se inicio una búsqueda del sincretismo ambiental en Costa Rica y que la única forma de lograr que esta búsqueda llegue a resultados es crear espíritu de lucha contra el régimen, de divulgación ideológica (revistas) que abra el debate teórico en los planos político, urbanístico y arquitectónico en el país, tomando el termino de regionalismo como eje central de toda discusión. Hay que tomar conciencia de lo que es nuestro para apropiarnos de lo que nos corresponde, para así algún día poder curar los peores males de la sociedad que deambula enferma en un espacio que sigue envenenando su espíritu. De los códigos del movimiento moderno lo que rescato más es la relación forma función, y si la ciudad tiene la función de ser cuerpo de una sociedad entonces esta debe responder a formas y espacios que correspondan con cierta identidad, valores y un contexto específico, es crítico que esta relación este en armonía, ya que si no lo esta el cuerpo enfermara como cualquier otro. Como digo, es crítico que se tenga clara una idea de sincretismo ideológico entre las distintas áreas de la sociedad para poder así lograr un sistema ideal de gobierno en el que se concibe una sociedad que por lo menos haga el intento de ser perfecta, y que éste afán sea el que logre una unidad de pensamiento. Donde la vida no se base en una búsqueda hedonista, alejado de los placeres innaturales e innecesarios como la fama, el poder político, el prestigio, etc, pues el placer o satisfacción que éstos producen es efímero. Y la idea es tracender, no desvanecernos en el tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada